Las damas del diseño, el primer equipo de diseño automotriz femenino

Un día, Harley Earl se preguntó ¿qué tenemos que hacer para que las mujeres compren más autos? La respuesta no fue añadir accesorios extra o regalar promociones con la compra, sino involucrar a las mujeres en su diseño.

No es un secreto que la industria automotriz, a inicios del siglo XX, no tomaba mucho en cuenta a las mujeres. Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial, se dieron cuenta de que su participación era muy importante. Ya había antecedentes con figuras como Betty Thatcher Oros, diseñadora de Hudson durante la década de 1930, y Helen Rother, la primera mujer que trabajó con Earl en el área de diseño.

Fue el propio Earl, cuando era jefe de diseño en General Motors, quien abrió más posibilidades para el trabajo femenino en el diseño automotriz. Esto también respondió al contexto de la época, el crecimiento de los suburbios provocó un aumento en el número de mujeres conductoras. Sin embargo, existía un problema: no sabían cómo venderles coches.

Así, Earl pensó que integrarlas en el proceso de diseño sería una forma de acercarse a este naciente mercado. En su equipo ya estaban Rother y Amy Stanley, pero quería formar un grupo completo. Por ello, en 1955 viajó al Pratt Institute, en Brooklyn, Nueva York, para buscar candidatas.

Solo se eligió a diez mujeres para integrar el equipo, entre ellas Suzanne Vanderbilt, Ruth Glennie, Marjorie Ford Pohlman, Jeanette Linder, Sandra Longyear y Peggy Sauer. Esta estrategia también funcionó como una herramienta publicitaria para GM: la prensa las bautizó rápidamente como Damsels of Design (damiselas del diseño).

El equipo se integró en el departamento de diseño de interiores, que trabajaba para Chevrolet, Buick, Pontiac, Cadillac y Oldsmobile. Ellas se encargaron de desarrollar todos los detalles interiores del coche: asientos, puertas, colores, textiles, entre otros. Sin embargo, había un límite claro, el tablero de instrumentos.

El proyecto no se detuvo ahí. En 1958, Earl organizó el Auto Show femenino, donde se presentaron las últimas novedades en diseño de interiores.

Podemos hablar por ejemplo de Jeanette Linder, quien presentó el Chevrolet Impala Martinique, un descapotable en amarillo nacarado y blanco, con inserciones en la tapicería. En el interior, detalles como espejos de maquillaje iluminados y un tocador montado en la guantera estaban pensados para captar la atención de las consumidoras.

Por su parte, Marjorie Ford Pohlman presentó dos automóviles: el Buick Special convertible Tampico y el Shalimar, un cupé Limited de cuatro puertas de gama alta que incluía una grabadora de voz abatible en la guantera.

Y Peggy Saure, que enfocada en los niños, diseño el Oldsmobile Fiesta Carousel en un azul metálico con un tablero d juego magnético que se podía colocar detrás de los asientos delanteros, soportes para sombrillas en las puertas y controles fáciles de usar para los padres en el tablero para los seguros de las puertas traseras.

Aunque podría parecer una iniciativa incluyente, desde la perspectiva de las propias diseñadoras no lo fue del todo. La opinión de Suzanne Vanderbilt fue contundente, si bien el Auto Show sirvió para demostrar a sus colegas masculinos que no iban a añadir encajes o pedrería a los asientos, sino elementos funcionales, muchos de los cuales hoy consideramos comunes, como seguros para niños o espacios de almacenamiento, la discriminación de género impedía que fueran tomadas en serio la mayor parte del tiempo “Lo que más nos angustiaba era que nunca podíamos ser identificadas simplemente como diseñadoras. Siempre éramos ‘las femmes’ o ‘las diseñadoras’… pero como diseñadoras, diseñábamos igual que los hombres.”

El equipo tuvo una vida corta. En 1958, Harley Earl se retiró y fue sustituido por Bill Mitchell, quien no era partidario de trabajar con mujeres. Aunque el grupo se disolvió, muchas de ellas continuaron sus carreras en diseño. Suzanne Vanderbilt y Jayne Van Alstyne, por ejemplo, siguieron trabajando durante años en GM, desafiando los estándares de la industria.

Equipos de F1 que ya no existen 2da. Parte

En esta segunda entrega seguimos recordando a aquellos equipos que aunque ya no existen, tuvieron una gran historia.

Benetton 1986-2001

Benetton fue uno de los equipos más fructíferos de finales del siglo XX. En su historia tuvieron pilotos que se volvieron toda una leyenda, como Michael Schumacher, pero no fue un equipo que empezó desde cero.

La marca Benetton ya había sido patrocinador de Tyrrell y Alfa Romeo, por lo que no eran tan ajenos al mundo de la F1. Durante 1986 tomaron una decisión: adquirir el equipo Toleman, que incluía ya el desarrollo del chasis TG186. Benetton le realizó modificaciones de motor a un turbo BMW M12 y lo renombraron como el Benetton B186.

Su primera temporada fue agridulce, porque a pesar de tener buenos resultados con los pilotos Teo Fabi y Gerhard Berger, quienes lograron podios y pole positions, además de finalizar en el 6.º lugar del campeonato, el monoplaza no era muy fiable y acumularon 19 abandonos.

Al año siguiente hubo mejoras. La temporada de 1987 trajo grandes cambios. Tras la salida de sus pilotos, Benetton fichó a Thierry Boutsen y Alessandro Nannini, y su nuevo monoplaza, el B188, integró motores Ford V8 atmosféricos. Esos cambios dieron como resultado siete podios y el tercer lugar en el campeonato de constructores.

Su época dorada fue en la década de los 90, cuando llegó Flavio Briatore como director del equipo. Bajo su dirección ficharon a Nelson Piquet y Michael Schumacher. Fue en 1994 cuando Schumacher ganó su primer campeonato de pilotos, esto tras una temporada llena de polémicas.

En 1995 se reafirmaron como un equipo competitivo. Su monoplaza B195, equipado con motores V10 de Renault, les otorgó su primer y único título del campeonato de constructores. Sin embargo, para la siguiente temporada, Michael Schumacher, Ross Brawn y Rory Byrne se marcharon a Ferrari, rompiendo la estructura que sostenía al equipo. Además, Renault dejó de ser motorista y Benetton se quedó sin un motor competitivo.

A principios de los 2000 se anunció que Renault había comprado el equipo. El Gran Premio de Bélgica de 2001 fue el último para Benetton. La transición se completó y se convirtió en Renault F1 Team.

Tyrrell Racing 1968-1998

Si hablamos de perseverancia en la F1, definitivamente tenemos que hablar de Tyrrell, un equipo fundado por un comerciante de madera que luchó contra los más grandes de la F1.

Tyrrell fue creado por Ken Tyrrell, piloto de categorías menores y comerciante de madera, negocio con el cual logró financiar su equipo en 1958.

Ken inició en el patio del negocio familiar e incursionó en la Fórmula 3. Continuaba a la par con su carrera de piloto, pero pronto se dio cuenta de que necesitaba dedicarse al 100 %, por lo que en 1959 decidió enfocarse solamente en Tyrrell. El pequeño equipo sirvió como el nido de grandes figuras como John Surtees, Jacky Ickx y Jackie Stewart.

En 1968 fue cuando Tyrrell pudo dar el salto a la F1; sin embargo, en un principio no fue como se esperaba. Aunque el equipo, la dirección y gestión eran completamente de Tyrrell, la alianza con la petrolera Elf y los motores Ford-Cosworth dispusieron que operara bajo el nombre de Matra International.

En 1969, Matra International, junto con Jackie Stewart, dominaría la temporada. A bordo del MS80, Stewart ganaría su primer Campeonato Mundial de Pilotos. La alianza con Matra terminaría en 1970 debido a su fusión con Simca.

Eso no detuvo a Tyrrell. Tras una temporada con un chasis temporal, debutaron con su primer monoplaza, el Tyrrell 001, construido totalmente por ellos gracias a la ayuda del diseñador Derek Gardner. En 1971 nace oficialmente Tyrrell Racing Organisation.

Tyrrell dominó completamente la temporada con Stewart y François Cevert al volante, ganando el campeonato de pilotos y constructores, hazaña que se repetiría en 1973. Pero durante ese mismo año el equipo se vistió de luto: François Cevert sufrió un accidente durante la práctica del GP de Estados Unidos, la última carrera de la temporada, en el que desafortunadamente falleció. Tyrrell y Stewart decidieron retirarse.

En 1976, el Tyrrell P34 fue el primer y único coche de seis ruedas en ganar un Gran Premio. La década de los 80 les dio otro golpe duro al equipo al ser descalificado del campeonato de 1984 por varias infracciones al reglamento, y la situación no mejoró en los 90. En 1997 Ken vendió el equipo a Craig Pollock, quien más adelante lo convertiría en British American Racing (BAR).

Ken Tyrrell se retiró del equipo debido a que no estaba de acuerdo con la elección de pilotos, y en 1998 Tyrrell compitió por última vez en el Gran Premio de Japón.

Brawn GP 2009

La historia de Brawn GP es digna de una película de Hollywood: es un relato de supervivencia y renacimiento.

En 2008 había una crisis económica mundial y esa crisis golpeó también a la F1, tanto que uno de los equipos más poderosos tuvo que salir del gran circo. El proyecto que se tenía para 2009 no se podía llevar a cabo; sus pilotos Jenson Button y Rubens Barrichello, junto con todo el personal, fueron despedidos.

Con un ambiente de mucha incertidumbre, Ross Brawn, director del equipo, apareció en escena y lo compró por tan solo una libra esterlina, bautizándolo como Brawn GP. Obviamente el equipo contaba con muy poco presupuesto y de patrocinadores ni hablamos. Pero, contra todo pronóstico, el equipo inició la temporada 2009.

La clave del gran éxito de Brawn GP en 2009 fue una pieza revolucionaria: el doble difusor, diseñado por los ingenieros de Brackley. El resultado fue una mayor carga aerodinámica, muy superior a la de sus oponentes, haciéndolo más eficiente y rápido.

La temporada inició y el BGP 001, comandado por Jenson Button, dio resultados impresionantes, dejando a todos boquiabiertos con seis victorias en las primeras siete carreras. Obviamente el difusor generó sospechas en toda la parrilla, pero la FIA, tras una investigación, lo declaró completamente legal.

Los equipos lograron copiar el diseño; sin embargo, Brawn ya estaba bastante adelantado en la competencia. Aun así, las demás escuderías lograron disminuir su dominio a mitad de temporada, lo que se convirtió en una constante lucha de Button con los demás pilotos.

La penúltima carrera, el GP de Brasil, fue la decisiva. A pesar de quedar en quinta posición y tras una carrera con muchas dificultades, los números le otorgaron el campeonato de pilotos y a Brawn GP el campeonato de constructores.

La victoria no pasó desapercibida, sobre todo para Mercedes, que ya era proveedor de motores, pero quería su propio equipo, por lo que compró gran parte de Brawn GP. En la temporada de 2010, el equipo pasó a llamarse Mercedes AMG Petronas Formula One Team, etapa que marcó el regreso de Michael Schumacher.

Si quieres conocer la primera entrega la puedes leer aqui: Equipos de la F1 que ya no existen.

CIVAC: 60 años de historia en la primera fábrica de Nissan fuera de Japón

Hace unos días se hizo oficial el cierre de la planta de Nissan CIVAC. Esto significa el fin de un espacio industrial histórico que sobrevivió durante 60 años. No solo representó la apertura del mercado de Nissan en México, sino también el desarrollo de la zona de Jiutepec, Morelos.

Si bien Nissan arribó al mercado mexicano en 1959 como comercializadora de vehículos de la marca Datsun, fue dos años más tarde, en septiembre de 1961, cuando se constituyó oficialmente como Nissan Mexicana S.A. de C.V.

El contexto de México era muy prolífico para establecer una planta en el país. El modelo económico automotriz de esos años se consolidó con la sustitución de importaciones que Gustavo Díaz Ordaz había implementado. Gracias a ello, durante su periodo se pudo establecer Nissan, ya que el gobierno otorgó importantes subsidios y estímulos fiscales a la industria automotriz entre 1965 y 1969.

En 1965, el entonces embajador de Japón en México, junto con miembros del gobierno estatal y federal, celebró la colocación de la primera piedra que daría inicio a la construcción de la primera planta de Nissan fuera de Japón, ubicada en el Centro Industrial del Valle de Cuernavaca (CIVAC). Al año siguiente, el 12 de mayo de 1966, inició operaciones en un terreno de 400,000 metros cuadrados, comenzando con 740 trabajadores.

De su primera línea de producción salió el icónico Datsun Bluebird, con 10,510 unidades fabricadas entre 1966 y 1968; para 1982 se alcanzó el medio millón de unidades producidas. Sin embargo, el Datsun no fue el único modelo: también se produjeron vehículos como el Tsuru, la Ichi Van, la Tsubame, el Tiida, la Estaquitas y el Sentra.

La expansión de CIVAC ocurrió en 1972, cuando inició sus operaciones de exportación, llevando vehículos a Latinoamérica y el Caribe, principalmente a Bolivia, Ecuador y Chile, como muestra de la excelencia de la mano de obra mexicana. Un año después, en 1973, se celebraron las primeras 100 mil unidades producidas.

Para 1978, CIVAC contaba con una planta de 5,000 trabajadores y abrió una tercera línea dedicada al maquinado y ensamble de motores J18, destinados al modelo Datsun A10. Más adelante, en 1982, Nissan Mexicana celebró la producción de 500 mil unidades en la planta CIVAC.

En 2023 se anunció la ampliación de su línea de producción. El primer modelo ensamblado en esta nueva etapa fue un Nissan V-Drive con motor HR16DE de 106 HP, transmisión manual, en color plata y destinado al mercado latinoamericano.

Sin embargo, su peso histórico y sus números no fueron suficientes para salvarla. Nissan enfrenta desde 2024 una crisis creciente: tan solo al cierre de ese año se reportaron pérdidas netas de 4,500 millones de dólares, lo cual ha llevado a una reestructuración que incluye la eliminación de aproximadamente 9,000 puestos de trabajo y una reducción del 40% de su producción a nivel global. A esto se suma la fallida alianza con Honda, que formaba parte de su estrategia de recuperación.

Esta situación afectó directamente a la planta CIVAC, que en 2024 ensambló únicamente 122,320 vehículos, con una utilización del 76.45% de su capacidad instalada (160,000 unidades anuales).

El 29 de mayo de 2025, la noticia del cierre definitivo de esta planta histórica sorprendió al país. Esta decisión formó parte de una reestructuración global que trasladó la producción de vehículos al complejo de Aguascalientes.

Finalmente, el 27 de marzo, tras 60 años de actividad, la planta de Jiutepec, Morelos, concluyó oficialmente sus operaciones, dejando un importante legado, pero también incertidumbre en la región.

El coupé vanguardista MacMinn Le Mans de 1958

Diseñado por Strother MacMinn y el ingeniero John Bond, el coupe LeMans rompió el estándar de la época para ganar todos los laureles en Le Mans, un sueño de John Bond.

John Bond soñaba con la idea de que Estados Unidos fuera vencedor en la competencia europea, Bond que en ese momento era editor de la revista Road & Track, se encargó del chasis, mientras que Strother MacMinn se encargó de la carrocería.

El diseño se caracterizó por una cola larga, puertas de ala de gaviota y su motorización era V8. John Bond se encargó de documentar y publicar todo el proceso de la creación del Coupe y animó a los lectores a realizar su propio “coche de carreras”.

Aunque finalmente no se construyó ningún coche de carreras, sí un prototipo funcional, además, la convocatoria de la editorial de Bond tuvo notable aceptación y dos equipos se animaron a replicar el Coupe.

El primero fue construido por Alton Johnson, un empleado de Victress Manufacturing, Marvin Horton y Ed Monegan (empleados de Marquardt Corporation), quienes construyeron seis carrocerías, pero solo tres coches fueron terminados en su totalidad. El segundo equipo lo conformó Edward Tift y su hijo Frank, quienes hicieron casi todo el trabajo desde un taller en la parte trasera de su casa.

Al final se fabricaron siete carrocerías conocidas y se terminaron cuatro versiones del coche.

Bond no fue el único en documentar y publicar el proceso. MacMinn dejó reflejados sus diseños en su libro de 1959 Sports Cars of the Future, incluyendo varias versiones del LeMans Coupe, tanto en versión deportiva, como de carrera.

Robert Cumberford, diseñador, estilista y autor, en su artículo de 1960 para la revista Sports Car Guide (SCG), el deportivo terminado fue «El diseño de coche deportivo más emocionante construido en los EE. UU. en años».

Recientemente en 2024, el presentador Jay Leno, gracias a su canal de YouTube, Jay Leno's Garage, pudo mostrarnos el proceso de restauración por parte de dos entusiastas profesionales de un modelo de 1958, el MacMinn LeMans Coupe, a partir de los restos de un ejemplar que encontraron en un granero.

Honda Prelude: el coupé que nunca debió irse

El Honda Prelude regresa. Así es, después de 25 años sin saber nada de él, este año llega la sexta generación. Pero ¿qué hizo de este famoso deportivo coupé un auto tan venerado? Hagamos un repaso por su historia.

Primera generación: 1979–1982

La primera generación nació a la par del Accord, pero, a diferencia de este, el Prelude ofrecía una carrocería más pequeña con un motor CVCC de 1.8 litros y 90 HP. Al momento de su lanzamiento, la prensa dio reseñas neutrales; no se tenía mucha expectativa, pero el público lo amó.

Su principal característica era un dispositivo tridimensional que integraba luces de advertencia dentro del tacómetro y del velocímetro. Además, algunos modelos fueron transformados en descapotables por una empresa externa y vendidos a través de los concesionarios Honda.

Segunda generación: 1983–1987

La segunda generación del Prelude ofreció un diseño más moderno que incorporaba una forma de cuña y faros retractiles. Además, evolucionó a un auto más ágil y rápido con su motor 1.8 de 12 válvulas. El Prelude 2.0 Si de 1986, con inyección de combustible, terminó de perfeccionar el conjunto.

Tercera generación: 1988–1991

El Prelude de la tercera generación se parecía a su predecesor, posiblemente porque el modelo de 1986 fue del agrado de los compradores; sin embargo, había ciertas mejoras. La línea del cofre era más baja, el interior más ordenado y se agregó un sistema de dirección en las ruedas traseras (4WS). Este sistema, que tardó diez años en desarrollarse, funcionaba así: las ruedas traseras giraban en la misma dirección que las delanteras ante pequeños movimientos del volante y en sentido contrario cuando el conductor giraba el volante bruscamente para estacionarse, lo que se traducía en un mayor confort de manejo.

Cuarta generación: 1992–1996

El Prelude de los noventa se reinventó, con curvas que se apreciaban principalmente en el cofre y un tablero negro de extremo a extremo que se iluminaba repentinamente, logrando un diseño interior futurista. En esa época, Honda dejó de producir el CRX, por lo que el Prelude, junto con el Civic, eran los únicos deportivos de la marca.

En 1993 salió la versión Prelude VTEC, con un motor de cuatro cilindros en línea de 2.2 litros que producía 190 caballos de fuerza y 158 libras-pie de torque.

Quinta generación: 1997–2001

Para finales del siglo, el Prelude se había convertido en uno de los vehículos de tracción delantera con mejor manejo del mercado, pero siempre se puede mejorar, así que Honda equipó a todos los vehículos con un motor VTEC de cuatro cilindros en línea de 2.2 litros con 200 caballos de fuerza y 156 libras-pie de torque.

En cuanto al diseño, se volvió más cuadrado que la generación anterior y sin faros retractiles por regulaciones de seguridad. Al igual que el Prelude de la primera generación, la prensa no tuvo comentarios alentadores; sin embargo, es una de las mejores versiones.

Prototipo 2023

Ese fue el último Prelude del que tuvimos noticias, pero en 2023 Honda nos mostró un prototipo que después anunciaría como auto de producción y ahora, en 2026, ha revelado todos los detalles del nuevo Prelude.

Será un híbrido con un motor de gasolina de 2.0 litros, que comparte su sistema de propulsión de 200 CV con el Civic Hybrid. Cuenta con selectores de desaceleración en el volante, transmisión electrónica continuamente variable (E-CVT), sistema de tracción delantera y cuatro modos de manejo: Comfort, GT, Deporte e Individual. Además, integra Honda S+ Shift.

Prelude 2026

El interior será muy parecido al del Civic, con ligeras diferencias en acabados. Integra cancelación activa de ruido (ANC) y control activo de sonido (ASC).

El asiento del conductor ofrece acolchado firme, soportes pronunciados en muslos, refuerzos laterales y poliuretano más rígido para mayor estabilidad en carreteras con curvas pronunciadas.

El Prelude se presentó en México, su precio rondará los $950 mil en una única opción y estará disponible en tres colores: Azul Racing, Blanco Estelar y Gris Meteoro.

¡Ojalá pronto lo manejemos!

Un repaso de los momentos que forjaron el legado de competencia de Ford

Hace más de 125 años, Henry Ford logró la primera victoria de Ford en el automovilismo con un triunfo que nadie esperaba. Ahora que comenzó una nueva temporada de la Fórmula 1 con la presencia de Ford en la pista de la mano de Red Bull, vale la pena recordar algunos de los momentos más icónicos que han construido el legado de la marca en las grandes competencias mundiales.

1901: Henry Ford contra un gigante y el origen de Ford Motor Company

Antes de la fundación de la compañía, Henry Ford ya había empezado a coleccionar victorias. El 10 de octubre de 1901, en una pista de tierra para caballos cerca de Detroit, Henry Ford, entonces con apenas 38 años, protagonizó una hazaña que daría como resultado el financiamiento para continuar con el nacimiento de su compañía.

Tras un primer intento fallido de iniciar una compañía automotriz, Ford obtuvo el respaldo financiero necesario gracias a su sorprendente triunfo en una carrera de 10 millas. Conduciendo un vehículo de 26 caballos de fuerza, derrotó al favorito, Alexander Winton, cuyo automóvil contaba con casi 50 caballos de fuerza más.

El vehículo ganador, conocido como “Sweepstakes”, fue posteriormente comprado, restaurado y replicado para demostraciones como parte de la celebración del centenario de las carreras de Ford en 2001.

1909: El Modelo T gana el enfrentamiento transcontinental

El Modelo T protagonizó una travesía histórica a través de Estados Unidos, y esa fue la prueba de que estaba listo para revolucionar la industria..

En la primera Carrera Transcontinental Americana, dos Modelos T llegaron a Seattle el 23 de junio de 1909 tras recorrer más de 4,000 millas desde Nueva York durante un viaje de tres semanas por las primeras carreteras del país. Aunque Henry Ford no estaba al volante, los vehículos de la marca lograron imponerse a un grupo de competidores que incluía autos con mucha mayor potencia.

1963: Tiny Lund consigue un gran triunfo para Ford en Daytona

La década de 1960 estuvo llena de victorias emblemáticas para Ford en el automovilismo. La primera llegó en 1963, cuando Tiny Lund, un piloto sustituto, consiguió la primera victoria de la marca en la Daytona 500 de NASCAR.

Lund condujo el Ford Galaxie de los Wood Brothers hasta la victoria con los cinco primeros puestos de la carrera. Posteriormente la marca volvería a triunfar en la Daytona 500 en 1965, 1967 y 1969.

1964: El debut del Mustang en la competición

La historia del Mustang en el automovilismo comenzó en 1964 durante el Tour de France, una competencia de ocho carreras, diez días y 3,500 millas que había sido dominada previamente por Jaguar.

Los Mustang preparados por el equipo Alan Mann Racing lograron un resultado de 1-2 en la clase de turismos. Esta victoria ayudó a establecer el legado competitivo del pony car, que continúa hasta el día de hoy.

1965: La primera victoria de Ford en la Indy 500

La primera victoria de Ford en las 500 Millas de Indianápolis, lograda como fabricante de motores, marcó un antes y un después en la historia del automovilismo.

Jim Clark ganó la carrera con un Lotus-Ford con motor trasero, el primer automóvil de este tipo en triunfar en el Brickyard. El monoplaza alcanzó una velocidad récord de 150.685 mph y combinaba un chasis ligero inspirado en la Fórmula 1 con un potente motor Ford V8, una fórmula que rápidamente sería adoptada por otros competidores.

1966: Ford logra la victoria en Le Mans

Tras un intento fallido de adquirir Ferrari a principios de la década, Ford decidió enfrentarse directamente al fabricante italiano en la pista, apuntando a las 24 Horas de Le Mans.

Después de varias participaciones de desarrollo, 1966 fue el año decisivo. Bruce McLaren y Chris Amon lideraron un histórico triplete en la famosa carrera de resistencia con el Ford GT40, marcando además la primera victoria de un automóvil de fabricación estadounidense en Le Mans. El modelo lograría cuatro triunfos consecutivos en esta competencia.

La rivalidad inspiró posteriormente la película Ford vs Ferrari de 2019. A principios de este año, Ford anunció que renovará este desafío con su propio programa Hypercar de Ford Racing, con el que regresará al Campeonato Mundial de Resistencia de la FIA y a las 24 Horas de Le Mans en 2027.

1967: El motor Ford Cosworth DFV domina la Fórmula 1

Ford también dejó una huella profunda en la Fórmula 1 gracias al motor Ford Cosworth DFV, considerado uno de los más exitosos en la historia del deporte.

Su primera de 155 victorias llegó en el Gran Premio de Holanda de 1967. Con este motor se lograron múltiples campeonatos de pilotos y constructores, y fue utilizado por leyendas como Jim Clark, Mario Andretti, Emerson Fittipaldi y Jackie Stewart antes de ser reemplazado en 1983.

Hoy, tras dos décadas de ausencia, Ford regresa a la Fórmula 1 como socio de unidades de potencia del equipo Oracle Red Bull Racing.

1969: Bronco deslumbra en Baja

Las carreras todoterreno también forman parte del legado competitivo de Ford. En 1969, Larry Minor y Rod Hall llevaron un Ford Bronco preparado por Bill Stroppe a la victoria en la Baja 1000, tanto en su clase como en la clasificación general.

Este logro convirtió al Bronco en el primer vehículo 4x4 de producción en conseguir una victoria absoluta en la competencia y ayudó a consolidar la presencia de Ford en las carreras off-road.

Posteriormente, el ganador de la Indy 500, Parnelli Jones, condujo un Bronco modificado de 1970 conocido como “Big Oly” a la victoria en la carrera Mexicana Baja 1000 en 1971 y 1972.

2016: Ford GT gana en su regreso a Le Mans

La victoria original de Ford en Le Mans fue histórica, y su regreso en 2016 también lo fue.

La nueva generación del Ford GT fue equipada con un motor EcoBoost de 3.5 litros capaz de producir más de 600 caballos de fuerza. Cuatro unidades del equipo Ford Chip Ganassi Racing tomaron la salida, con el GT número 68 partiendo desde la pole position.

Ford consiguió la victoria en la clase GTE-Pro, además de un tercer lugar, justo en el 50 aniversario del histórico triplete 1-2-3 logrado por la marca.

2025: Mustang GTD deja su huella en Nürburgring

El logro más reciente es el del Ford Mustang GTD, convirtiéndose en el primer vehículo de un fabricante estadounidense en registrar una vuelta por debajo de los siete minutos en el Nürburgring Nordschleife, uno de los circuitos más desafiantes del mundo.

Con este logro, Ford continúa ampliando un legado competitivo que comenzó hace más de un siglo con la inesperada victoria del “Sweepstakes” y que sigue escribiendo nuevos capítulos en la historia del automovilismo.

Lancia Sibilo: el lado futurista del Stratos

Todos recordamos el Lancia Stratos, aquel que fue el rey de los rallyes en la década de los 70; sin embargo, pocos recuerdan el concepto futurista inspirado en él.

El Lancia Sibilo fue un concepto presentado en el Salón de Turín de 1978. Fue un modelo de la casa Bertone diseñado por Marcello Gandini. Su nombre proviene del sonido de un objeto lanzado a muy alta velocidad por el aire, un nombre muy ad hoc. Se inspiró en los vehículos de la película de ciencia ficción Total Recall y estaba esculpido totalmente a mano.

El diseño geométrico representaba una cuña, algo muy característico de las creaciones de Marcello, como el Lamborghini Bravo y el Alfa Romeo Navajo; pero el Sibilo, a diferencia de estos automóviles, integraba la cabina acristalada con la carrocería para formar un volumen totalmente integrado. No había ventanillas abatibles: los paneles laterales eran de plástico transparente con aberturas circulares a cada lado que se abrían hacia adentro y luego se deslizaban hacia adelante sobre guías.

El chasis del Stratos se alargó 10 cm y algo particular de este concepto fue que las defensas se integraron en la forma general, con solo un pliegue y una fina línea naranja que insinuaban su volumen real.

El interior era minimalista. El volante era de una sola pieza de agarre ergonómico y además contaba con pantallas LCD horizontales integradas en la parte superior del tablero e inclinadas hacia el conductor.

Los mayores cambios se dieron en la estética, ya que en la mecánica prácticamente se dejó igual al Stratos: motor V6 Stratos HF Dino de 2.4 litros y 190 HP.Sólo existió un prototipo y hasta 2011 perteneció a la casa Bertone, pero fue vendido en una subasta por 95,200 euros a la Colección Lopresto.

Alejandro De Tomaso: del exilio al imperio del Pantera

Antes de crear la leyenda del superdeportivo Pantera, Alejandro De Tomaso fue piloto y empresario.

Nació el 10 de julio de 1928 en Buenos Aires, Argentina, y creció en una familia acomodada. Era nieto de un emigrante italiano; su papá era empresario y reconocido político, por lo que al pequeño Alejandro no le faltó nada.

Después de la Segunda Guerra Mundial se dedicó a escribir en la sección de economía del periódico El Clarín, pero inesperadamente tuvo que abandonar Argentina en 1955, ya que su militancia con el partido conservador le trajo problemas con el gobierno peronista.

Se mudó a Italia y ahí descubrió su fascinación por los coches. No fue solo un hobby de niño rico; realmente lo convirtió en su profesión. A su llegada logró convertirse en piloto de pruebas de OSCA, una escudería de los hermanos Maserati, y al poco tiempo, en 1959, fundó De Tomaso, una empresa que se especializó en monoplazas. Con su empresa y equipo construyó algunos autos con los cuales participó en distintas categorías como la Fórmula Junior y la Fórmula 2.

Shelby y De Tomaso

Las ambiciones de Alejandro no solo eran especializarse en coches de carreras, sino también en coches de calle. Con esta intención, a mediados de los 60 lanzó el Vallelunga, un deportivo que combinaba lo aprendido en la pista pero adaptado a la calle. Las 50 unidades fabricadas hicieron suficiente ruido para que diseñara, junto a Carroll Shelby, el P70, pensado para ser el sucesor del Cobra; sin embargo, la relación no fue tan cordial y el proyecto quedó en el olvido.

Vallelunga

Luego llegó el Mangusta, con motor Ford de 4.7 litros y 306 hp, que alcanzaba 250 km/h. Diseñado por Giorgetto Giugiaro, es visto como la venganza contra Shelby.

Y entonces entra Ford, que buscaba nuevamente al sucesor del Cobra: un coche que pudiera competir con modelos como el Ferrari Dino, pero más accesible en costos. Fue entonces cuando Lee Iacocca alto ejecutivo de Ford y padre del Mustang presentó a Alejandro De Tomaso ante Henry Ford II. Tras fracasar en sus intentos por adquirir Ferrari y Lancia, Ford II acordó comprar el 80% de las empresas de De Tomaso, obteniendo también los derechos de distribución en Norteamérica a través de la red Lincoln-Mercury.

Mangusta

Así nació uno de los coches más famosos de la marca: el De Tomaso Pantera, que se mantuvo en producción hasta 1993. Comparado con otros deportivos de la época, no era precisamente el más innovador, pero su popularidad y valor radican en que fue uno de los primeros deportivos exóticos relativamente accesibles.

Pantera

Tras el fallido acuerdo con Chrysler en los años 80, Alejandro De Tomaso se vio obligado a vender las marcas que había adquirido -Maserati entre ellas-. En 1993 sufrió un derrame cerebral, se retiró de la vida pública y falleció en 2003 en Módena, a los 75 años. La empresa pasó a su familia, pero entró en liquidación en 2004.

Actualmente, su resurgimiento se dio con el De Tomaso P72, un modelo de edición limitada inspirado en el legado histórico de la marca.

Renault 18: El sedán que dejó huella en México

Cuando pensamos en los autos emblemáticos de los años setenta y ochenta, pocos tiene una gran historia como el Renault 18. La marca francesa quería ofrecer un automóvil moderno, versátil y competitivo, y tal vez sin imaginarlo, pero con toda la intención, Renault logró trascender fronteras y marcar toda una época con el Renault 18, sobre todo en mercados como el mexicano, donde se convirtió en un símbolo de una industria automotriz en plena transformación.

El Renault 18 fue concebido como el sucesor del Renault 12. Presentado por primera vez en 1978 con el lema “Una exigencia internacional”, este sedán mediano combinaba diseño innovador, confort y mecánicas confiables para convertirse en la apuesta global de Renault.

Este modelo destacó por su diseño de líneas definidas y proporciones compactas, lo que le dio una personalidad moderna frente a los autos de su categoría. Además de sedán de 4 puertas, en 1979 se integró a la gama una versión familiar (también conocida como station wagon o break), ampliando su atractivo entre familias y profesionales por igual.

La historia del Renault 18 en México está ligada a la expansión del mercado de Renault en el país. A finales de la década de 1970, la marca buscaba reforzar su posición en un mercado dominado por automóviles estadounidenses y japoneses, por lo que introdujo el Renault 18.

El modelo llegó al país con un motor 1.6 litros y aproximadamente 79 hp, no gozaba de una gran potencia, pero era adecuada para las necesidades de la época. Uno de los aspectos más recordados del R18 mexicano fue su diseño adaptado: tuvo defensas más grandes, llantas de aleación de 13 pulgadas y un frontal con dobles faros redondos que lo diferenciaban claramente de otras marcas europeas.

Otro punto notable fue que el Renault 18 fue el primer modelo de la marca en ofrecer una transmisión automática en México, algo especialmente significativo en una época en la que la mayoría de los autos de este segmento eran exclusivamente manuales.

Durante sus años en el país, el Renault 18 tuvo una evolución. Hasta 1982 prácticamente no se hicieron cambios, pero a partir de 1983 se introdujeron mejoras en el frontal, adoptando faros rectangulares al estilo norteamericano, y más adelante se incorporaron llantas más grandes y alerón trasero como parte de su evolución estética.

En 1984, Renault lanzó versiones más equipadas, como Custom, TX y GTX, que estaban equipados con un motor 2.0 litros con más potencia, alrededor de 95 hp, mejores interiores y opciones de transmisión de 5 velocidades o automática de 3. Asimismo, el modelo recibió detalles mecánicos y de confort pensados para competir con rivales más avanzados tecnológicamente, reflejando la creciente exigencia del mercado mexicano.

El Renault 18 logró destacar en otros países de Latinoamérica. En Argentina, por ejemplo, fue introducido para competir con modelos emblemáticos del país y representa un capítulo importante de la historia automotriz local por su combinación de confort, equipos y diseño.

Su éxito no fue menor: el R18 fue ensamblado en múltiples países de América Latina y el mundo, incluyendo estaciones de producción en Argentina, Colombia, Venezuela y México, gracias a una red global de Renault que buscaba adaptarse a las demandas regionales.

Pero no todo lo bueno dura para siempre. La historia del Renault 18 en México culminó en 1986, cuando la marca decidió retirarse del mercado nacional debido a condiciones económicas y de mercado desfavorables, cerrando la planta donde se ensamblaba este modelo.

Eso no impidió que el Renault 18 dejara una huella en el mercado mexicano: recordó a muchos conductores los años en que un sedán francés intentaba competir con gigantes de la industria y lo hacía con estilo propio, equilibrio dinámico y versatilidad.

Desde su presentación hasta su despedida en México, el Renault 18 simbolizó la ambición de Renault de consolidar una presencia global. Su diseño, disponible tanto en sedán como en familiar, y la variedad de versiones, lo convirtieron en un producto que reflejaba evolución técnica y adaptación regional.

Aunque con el tiempo fue reemplazado por modelos más modernos, la historia del Renault 18 sigue siendo recordada con cariño por entusiastas y coleccionistas, que ven en este ejemplar no solo un auto funcional, sino un símbolo de una era automotriz con profundo valor cultural.

Melkus RS 1000, el deportivo de la Alemania soviética, mejor conocido como: El Ferrari Comunista

Después de la 2da Guerra Mundial, Alemania quedó dividida en 4 zonas; la oriental fue controlada por la URSS y la occidental por Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos. La zona de la URSS se convirtió en la RDA (República Democrática Alemana). A pesar de ser un Estado independiente, estaba vinculada a la Unión Soviética de la época y, al igual que ella, su política de desarrollo estaba enfocada en el comunismo; por lo tanto, la economía estaba centralizada y no existían empresas privadas.

Bajo este contexto político, la industria automotriz distaba mucho del lujo de Occidente. Mientras en ese lado (no solo en Alemania) el coche tenía un uso de movilidad y lujo, en la Alemania soviética los coches se reducían a algo utilitario; por lo tanto, sus diseños y mecánica eran muy básicos. Solo existían dos fabricantes autorizados: Sachsenring y Wartburg, quienes producían, por mencionar algunos, el Trabant, los Volga y los Lada.

Solo unos pocos, muy pocos, podían disfrutar del automovilismo. Si soñabas con un coche deportivo, lo único que quedaba era tratar de conseguir autopartes y repuestos, una tarea muy complicada. Pero, entre tanta limitación, había momentos para la creatividad, y gran ejemplo de ello fue el Melkus RS 1000. El personaje clave de esta historia fue Heinz Melkus, quien fue de los pocos que pudo vivir su sueño.

En 1955, Heinz comenzó en eventos internacionales de autos deportivos y carreras de fórmula; obviamente, su preparación era menor en comparación con equipos más grandes, pero cuando en 1958 se anunció la Fórmula Junior, pidió ayuda al gobierno. A la RDA no le encantaba la idea de las carreras internacionales debido a la baja tasa de éxito, pero gracias a sus habilidades diplomáticas y contactos, logró recibir el apoyo para conseguir componentes y piezas para iniciar el desarrollo del primer coche de carreras de Fórmula Junior de Alemania del Este.

Para sorpresa de muchos, obtuvo buenos resultados, pero con la construcción del Muro de Berlín y el cierre de las fronteras occidentales en 1961, la participación en las grandes carreras europeas se detuvo. Pero Heinz era influyente y sus resultados habían sido muy buenos, por lo que tuvo el privilegio de seguir compitiendo en algunas carreras fuera de la RDA.

Fue en una carrera de la Fórmula 3 en Yugoslavia que vio un Lotus y quedó maravillado; despertó en él su deseo de desarrollar su propio automóvil deportivo inspirado en las carreras. No fue fácil, tuvo que conformarse con las piezas que tenía disponibles y, tras varias mesas de trabajo con su equipo, decidieron usar como base el Wartburg 353, un auto lanzado en 1966. Las modificaciones que se realizaron fueron cambiar la configuración del motor y la tracción delantera por una trasera.

Heinz y su equipo crearon un prototipo a escala 1:10 que el diseñador Stefan Scheitler, de la Academia de Arte de Berlín, mejoró y posteriormente moldearon otro prototipo, pero en esta ocasión a escala 1:5. El chasis se construyó con una jaula antivuelco y puertas de acero, mientras que la carrocería era de fibra de vidrio. Durante la construcción del prototipo, Melkus trabajó en colaboración con las plantas de VEB Robur, que contaban con experiencia en el uso de este material.

El auto listo para las calles se construyó en 6 meses. Debido a su altura de aproximadamente un metro, se optó por incorporar puertas tipo ala de gaviota con bisagras en el techo, lo que facilitaba el acceso en lugares reducidos.

El prototipo final, llamado Melkus RS1000 GT1, contaba con un motor Wartburg modificado con tres carburadores y escape deportivo que ofreció 68 CV, que posteriormente se aumentó a 102 CV. El coche tenía una longitud de 4 metros y pesaba 690 kilos.

El 1 de enero de 1969, Heinz Melkus pudo finalmente conducir el vehículo y durante los meses siguientes se realizaron mejoras hasta que el coche se presentó al público en el evento "Hallensia Mobile" en Halle/Saale en abril de ese mismo año. Su producción se inició con el previo permiso de la Kraftfahrzeug Technisches Amt (oficina técnica de vehículos motorizados) de la RDA.

Se construyeron solo 101 unidades y cada una costaba aproximadamente 30 mil marcos de la RDA, (un equivalente a 15 mil Euros actuales) algo costoso y poco accesible para el pueblo de Alemania del Este. La lista de espera para poder tener uno era de dos años, pero realmente era poco tiempo, porque para poder tener un vehículo de otra marca la espera podía ser de 10 años.

Su producción se mantuvo hasta 1979 y en 1984 la compañía no pudo sostener los pagos pendientes y tuvo que cerrar. Se estima que actualmente quedan solo unos 80 modelos del Melkus RS1000 en el mundo.

¿Sabías que fue apodado como el Ferrari comunista o el Ferrari del Este?