La historia de los primeros ABS

Hay pocos inventos que han cambiado por completo la seguridad a la hora de conducir, y esos son los frenos ABS (Sistema Antibloqueo de Frenos). Aunque se comercializó masivamente durante finales de los 70, la historia de los ABS tuvo su origen en las primeras décadas del siglo XX. Detrás de esa crónica hubo intentos fallidos, ideas adelantadas a su tiempo y personajes que insistieron en que sí era posible frenar mejor sin perder el control.

Como antecedente, la idea de los frenos ABS proviene de la aviación. Los primeros frenos antibloqueo se inventaron en 1929 por Gabriel Voisin, y su función era resolver problemas de frenado en aviones.

Los primeros indicios en los vehículos, los tenemos con la compañía alemana Bosch en 1936 y su patente, que consistía en un mecanismo para evitar el bloqueo de las ruedas; sin embargo, su mecanización era lenta y no respondía con rapidez, por lo tanto, no tuvo buenos resultados.

Fue hasta que el sistema eléctrico apareció en la década de los 60 que Bosch presentó una actualización de los ABS. En 1964 creó una alianza con Teldix, y aunque el proyecto avanzó lento, en esta ocasión los resultados fueron positivos.

En este punto, con los ABS listos para instalarse, Mercedes-Benz hace su aparición. Bosch entabla conversaciones con la marca para que uno de sus vehículos… En 1978, Mercedes monta los frenos en la berlina Clase S de 1972, convirtiéndose en el primer vehículo en llevar frenos ABS.

Una demostración los días 22 y 25 de agosto fue realizada por Mercedes. En ella, los frenos ABS, ensamblados con 140 piezas, según Mercedes, utilizaban “un ordenador para controlar el cambio en la velocidad de rotación de cada rueda durante la frenada. Si la velocidad disminuye demasiado rápido y la rueda corre el peligro de bloquearse, la centralita reduce automáticamente la presión del freno. La rueda acelera nuevamente y la presión sobre el freno vuelve a aumentar, frenando así la rueda. Este proceso se repite varias veces en cuestión de segundos”.

La nueva versión del Mercedes Clase S de 1978 fue el primer vehículo de producción en ofrecer un sistema de frenos ABS. Dos años después, la empresa alemana instaló el sistema ABS en todos sus vehículos de producción.

La idea se fue perfeccionando con el tiempo. Por ejemplo, se redujo el peso de los frenos a solo 1.6 kilos y, tan solo en 2008, más del 70% de los vehículos portaban el sistema ABS.

Hay que mencionar que, en Europa, desde 2004 es obligatorio en todos los vehículos de producción, y en Estados Unidos requieren ABS junto con ESP en todos los vehículos nuevos desde 2013, mientras que en México fue a partir de 2016.

Mercedes-Benz Vision Iconic, el concepto que reúne el pasado con la tecnología del futuro 

Mercedes-Benz nos demuestra con su nuevo concepto Vision Iconic cómo es que el futuro puede ser moldeado por la tradición, y es que la marca alemana se puso a buscar entre su archivo histórico para hacer un homenaje a la elegancia atemporal y una declaración del futuro.

El concepto fue presentado en Shanghái. Su parrilla frontal cromada y sus lineas de diseño nos remonta a los sedanes clásicos de 1960 o 1930, como el 770K Pullman. Pero su interior está equipado con sensores y dispositivos que nos trasladan al futuro, ya que Mercedes diseñó este concepto como un banco de pruebas tecnológicas.

Las superficies limpias y tensadas se funden con curvas de rueda musculosas. Las llantas de gran diámetro refuerzan la presencia del vehículo, mientras que la ausencia de elementos en la carrocería destaca su esencia escultórica. Según Gorden Wagener, diseñador en jefe, el concepto es como una escultura en movimiento que rinde un homenaje al legado estético de los años 30 y una mirada hacia el futuro del lenguaje de diseño de Mercedes-Benz.

Al entrar, nos sorprende un tablero de cristal que Mercedes llama hiperanalógico, una mezcla perfecta entre lo digital y lo artesanal. Los controles físicos conviven con pantallas que permanecen ocultas hasta que el usuario hace uso de ellas. Los asientos destacan por ser de terciopelo azul y los detalles en latón crean una atmósfera cálida y sofisticada, mientras que el piso, inspirado en el Art Déco, termina de darle ese aire de elegancia.

Ahora, en el terreno tecnológico, Mercedes no sólo explora ideas futuristas en pantallas, va más allá y genera una experiencia poética. Una de ellas es la pintura solar, una especie de pasta fotovoltaica que recubre la carrocería y aprovecha la luz del sol para generar energía. Según la marca, en condiciones ideales podría ofrecer hasta 11,900 kilómetros extra de autonomía al año.

Otra innovación es la llamada computación neuromórfica, un sistema que imita el funcionamiento del cerebro humano para procesar datos de manera más eficiente. Mercedes asegura que podría reducir el consumo energético de los sistemas de conducción autónoma hasta en un 90 % frente a los chips actuales.

Mercedes también incorpora la conducción autónoma de nivel 4, lo que significa que puede conducirse sin intervención humana bajo ciertas condiciones.

El Vision Iconic no busca llegar a producción, es por ello que no hay información de su desempeño. El concepto es más bien un laboratorio para experimentar la dirección que Mercedes quiere seguir en esta nueva era de movilidad eléctrica.

¿Sabías que el característico color plateado de los autos de competición de Mercedes-Benz se dio casi por accidente?

A principios del siglo XX no existía la F1, sino más bien competencias entre países que se llamaban Grandes Premios. En ese entonces era característico que a cada uno de los equipos se les asignara un color dependiendo del país al que representaran en los Grandes Premios y otras competencias. Así fue como a Ferrari se le dio el rojo, a Inglaterra el verde y a Alemania el blanco; eso los dotó de personalidad y, con el tiempo, fue parte de su identidad e historia.

Mercedes-Benz representaba a Alemania, por lo tanto, el color blanco era parte de las carrocerías de sus automóviles de competición. Pero actualmente es muy común que relacionemos a la marca con el color plateado, y eso sucedió tal vez gracias a una anécdota interesante que ocurrió en 1934.

Resulta que, en la Carrera Internacional del Automóvil Club de Alemania de 1934, Mercedes-Benz estuvo en un gran apuro. Las reglas que había implementado la Comisión Deportiva Internacional ese año determinaron que el peso de los monoplazas se redujera hasta los 750 kilos. ¿Cuál era el problema? Que el auto de Mercedes pesaba 751 kilos; se pasaba solo por uno.

Mercedes estaba en apuros, pero no pasó tanto tiempo para que Alfred Neubauer, director del equipo en ese momento, encontrara la solución. Neubauer ordenó entonces que se lijara la pintura, dejando ver la carrocería de aluminio.

Alfred Neubauer

Obviamente, la idea resultó y no solo pudieron competir, sino que el auto que piloteó Manfred von Brauchitsch se impuso en la pista y ganó frente a uno de sus más grandes rivales, que era Auto Union.

Y es así como nacieron las grandes leyendas de las Flechas Plateadas de Mercedes-Benz.