

El Museo Porsche abrió una nueva exposición temporal dedicada a una de las aventuras más extraordinarias protagonizadas por el Porsche 911 en los últimos años. Bajo los nombres de “Edith” y “Doris”, dos vehículos especialmente preparados para condiciones extremas son ahora las piezas centrales de una muestra que celebra el récord mundial de altitud alcanzado por un automóvil.
La exposición permanecerá abierta hasta el 28 de junio de 2026 y está dedicada a la expedición que llevó a ambos Porsche 911 hasta los 6,721 metros sobre el nivel del mar en el volcán Ojos del Salado, ubicado en Chile. Con ello, los vehículos lograron establecer un récord mundial en una de las zonas más extremas del planeta.


A diferencia de otras exhibiciones enfocadas en competencias, velocidad o tiempos de vuelta, esta muestra pone el énfasis en la resistencia, la exploración y la capacidad técnica del Porsche 911 fuera del asfalto tradicional. Según explica Porsche, se trata de una hazaña que no se mide en rendimiento dentro de un circuito, sino en la capacidad de superar uno de los entornos más hostiles para un automóvil.
Dentro del museo, “Edith” y “Doris” fueron colocados en la parte más alta de la exposición como una referencia simbólica a la altitud alcanzada durante la expedición. Además de los vehículos, la muestra incluye distintos elementos relacionados con el proyecto y el proceso de desarrollo que permitió llevar a cabo esta aventura.
Tanja Schleicher, directora de Patrimonio y Museo Porsche, señaló que la exposición representa una visión distinta de lo que significa el Porsche 911. En sus palabras, el récord conseguido por ambos autos “no puede medirse en tiempos de vuelta o velocidad máxima, sino en metros sobre el nivel del mar”.


Los dos vehículos fueron desarrollados específicamente para enfrentar las exigencias del terreno volcánico y las condiciones extremas de altura. El proyecto requirió modificaciones especiales para permitir que los automóviles pudieran avanzar sobre superficies complicadas y mantener desempeño en un entorno donde tanto la mecánica como las personas se enfrentan a niveles reducidos de oxígeno.
Con esta exposición, Porsche busca mostrar otra faceta de su deportivo más emblemático. Más allá de los circuitos y las competencias, el 911 demuestra nuevamente su capacidad de adaptación y resistencia en escenarios completamente fuera de lo convencional.