

El Tucker de 1948 fue un sedán que nació de la mente del empresario y visionario estadounidense Preston Tucker en 1948. Antes de su famoso sedán, Preston no estaba tan alejado de la industria; de hecho, había trabajado en Cadillac y con Ford Company en una de sus cadenas de montaje.
En los años treinta se unió a su amigo, el ingeniero Henry Miller, para fundar Miller and Tucker, Inc., compañía con la que en 1935 participó en la construcción de los autos de tracción delantera de Indianápolis para Ford. Aun así, Preston quería ir más allá de la producción: era un visionario tecnológico y, hacia el final de la década, comenzó a trabajar en un prototipo motorizado para las fuerzas armadas que no despertó el interés, pero dicho prototipo poseía una torre giratoria en donde un artillero fácilmente podía cambiar de posición para disparar en cualquier sentido. El concepto de la torre giratoria se usó en lanchas torpederas, lanchas de desembarco y bombarderos.


Cuando la Segunda Guerra Mundial terminó, se animó a diseñar un automóvil. Justo en esas épocas, el gobierno estadounidense lanzó una campaña de apoyo a pequeñas empresas, por lo cual el financiamiento no fue un problema.
El automóvil de Tucker era innovador y revolucionario. El “Torpedo sobre ruedas”, o simplemente “Torpedo”, como se llamó en un inicio, era un sedán de cuatro puertas que en los primeros planos estaba pensado para utilizar un motor montado en la parte trasera diseñado por Miller, con cámaras de combustión hemisféricas y válvulas en cabeza accionadas por presión de aceite, en lugar de árbol de levas, varillas de empuje y balancines, pero tiempo después descubrieron que no era nada práctico.


Preston aprobó el diseño final a finales de 1946. Entre los personajes que figuraron en el equipo de ejecución se contó con la colaboración del diseñador Alex Tremulis, quien, aunque solo trabajó una semana, influyó enormemente en el aspecto futurista del vehículo. Un año después, el 19 de junio de 1947, se presentó por primera vez al público en un evento con 3 mil invitados.
La presentación fue un desastre. ¿Recuerdan que el motor en la parte trasera diseñado por Miller no era práctico? Pues en el evento el motor no funcionó, teniendo que hacer arreglos en el último momento sobre la plataforma giratoria. Aun con este inconveniente, el Tucker 48 entró a producción en 1948, aunque de manera muy limitada, con solo 51 unidades construidas.


El Tucker 48 estuvo bastante avanzado para su época. Su motor original era un diseño que buscaba extraer potencia, pero, debido a su mal funcionamiento, fue reemplazado por un motor de helicóptero de 334 pulgadas cúbicas, derivado del Franklin, de refrigeración por agua, de 5.5 L, que rendía aproximadamente 166 CV, con una transmisión de cuatro velocidades.
El sedán también se destacaba por sus innovaciones en el área de la seguridad. El Tucker contaba con elementos que hoy en día son indispensables en un automóvil, pero que en esa época no eran tan importantes. El coche integró cinturones de seguridad, frenos de disco, un tablero acolchado para protección de los ocupantes en caso de accidente y un diseño que privilegió la seguridad del conductor y pasajeros por encima de la mera estética.


El Torpedo no logró sobrevivir debido a problemas legales, técnicos y financieros. Tucker fue objeto de investigaciones legales por parte de entidades gubernamentales que cuestionaban la venta de acciones para financiar la producción, y es que vendió acciones en 17 millones de dólares y puso a la venta una línea de accesorios que podían solicitarse bajo pedido antes de ser entregado; con esta línea de accesorios se consiguieron unos 2 millones de dólares más, lo que generó una publicidad negativa intensa.


Aunque Tucker y sus ejecutivos fueron declarados inocentes de fraude en enero de 1950, el daño ya estaba hecho: la confianza del público y de los concesionarios se había erosionado y la producción en masa nunca llegó a despegar.
Con todo y estos acontecimientos, el Tucker quedó grabado en la historia automotriz, y hasta Francis Ford Coppola -coleccionista de Tucker-, en 1988 hizo una película donde cuenta la vida de Preston y su revolucionario Tucker 1948.

