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El Howmet TX y la era de las turbinas en el automóvil

Fernanda Parraguirre Balderas

Fernanda Parraguirre Balderas

30/09/2026
- 3 minutes
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Fernanda Parraguirre Balderas

Por - Fernanda Parraguirre Balderas

30/09/2026
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El Howmet TX y la era de las turbinas en el automóvil

A inicios de los 60, la industria automotriz buscaba alternativas a los motores tradicionales de pistones. Casualmente, durante esos años existía una obsesión por todo lo que tenía que ver con la aviación y la industria aeroespacial.

La llamada Jet Age posicionó a las turbinas como símbolo de modernidad y avance tecnológico. Las marcas automotrices empezaron a desarrollar proyectos para trasladar esa tecnología al automóvil; tenemos, por ejemplo, el caso del Chrysler Turbine de 1963.

Pero no solo grandes compañías como General Motors o Ford entraron a la fiebre de las turbinas, sino también particulares. El Howmet TX nació específicamente de esa tendencia.

El Howmet TX fue presentado en 1968 como un prototipo de competición estadounidense, producto de la idea de Ray Heppenstall, quien había conseguido la financiación de Howmet Aerospace, que aprovecharía el proyecto para hacerse publicidad. Ray Heppenstall comenzó a desarrollar el proyecto después de ver al Rover-BRM en Le Mans y, posteriormente, al STP-Paxton Turbocar competir en Indianápolis.

Ray se unió con Bob McKee, de McKee Engineering, para desarrollar el automóvil. El resultado fue un vehículo que no necesitaba caja de cambios, equipado con turbinas Continental TS325-1, que habían sido creadas para un helicóptero militar que no había llegado a producción y que ofrecían unos 350 CV y 881 Nm de par, además de alcanzar 57,000 rpm.

El modelo de conducción era distinto porque no existía freno motor convencional. Al levantar el acelerador, la turbina no reducía inmediatamente sus revoluciones; el coche seguía avanzando con relativa inercia, lo que obligaba al piloto a anticipar más las frenadas. Para reducir el lag de la turbina se incorporó una válvula wastegate, que permitía liberar gases y reducir el tiempo de respuesta.

El TX compitió en algunas carreras. La primera competencia fue en las 24 Horas de Daytona de 1968. Aunque mantuvo un buen ritmo y llegó a posicionarse en el tercer puesto, desafortunadamente, un exceso de potencia en una curva hizo que el vehículo chocara.

Le siguieron las 12 Horas de Sebring, en donde tuvo problemas con la wastegate, teniendo que abandonar la competencia. Durante las siguientes dos carreras, la Brands Hatch BOAC 500 y Oulton Park, también tuvo dificultades, tanto con el motor de arranque como con la wastegate; sin embargo, esto no desanimaría a Ray y su equipo.

Ray regresó a Estados Unidos y, durante el campeonato SCCA, llegó su tan esperado momento de gloria. El auto consiguió un segundo lugar y un récord de vuelta, consiguió la pole position en el Heart of Dixie Celebration, además, ganó el sprint clasificatorio y después ganó la carrera principal.

Se construyeron originalmente dos Howmet TX, ambos destinados a la competición en 1968. Posteriormente, Bob McKee fabricó dos chasis adicionales, por lo que actualmente se reconocen cuatro ejemplares. El mismo Bob afirmó que actualmente los cuatro sobreviven, aunque, claro, unos en mejores condiciones que otros.

Al final, el TX ha sido el único automóvil con turbina en lograr ganar una carrera. Aunque su tecnología ofrecía mayor potencia, sus mayores desventajas eran el consumo elevado, el retraso en la respuesta del acelerador y un procedimiento de arranque complicado, por lo que el Howmet TX se quedó en solo una buena anécdota del mundo automotriz.

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