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El Nissan G-TR R32 el monstruo japonés de las competencias.

Fernanda Parraguirre Balderas

Fernanda Parraguirre Balderas

17/07/2026
- 3 minutes
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Fernanda Parraguirre Balderas

Por - Fernanda Parraguirre Balderas

17/07/2026
- 3 minutes
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El Nissan G-TR R32 el monstruo japonés de las competencias.

Hablar del Nissan GT-R es hablar de uno de los deportivos japoneses más importantes de la historia. A lo largo de más de cincuenta años, este modelo ha evolucionado constantemente sin perder la esencia que lo convirtió en una leyenda. Aunque el nombre Godzilla suele asociarse al modelo R32, con el paso de los años todas las generaciones del GT-R terminaron adoptando ese sobrenombre, convirtiéndose en un símbolo que identifica a toda la saga.

La historia comenzó en 1969 con el lanzamiento del Skyline GT-R (C10), poco tiempo después de que Nissan integrará a Prince Motor Company, fabricante original del Skyline. Entre los aficionados es mejor conocido como Hakosuka, una combinación de las palabras japonés. Estaba propulsado por un motor de seis cilindros en línea S20 de 2.0 litros y 160 hp, desarrollado a partir del prototipo de competencia Prince R380. Desde su lanzamiento dejó claro que había nacido para correr, acumulando cerca de 50 victorias consecutivas en el campeonato japonés de turismos y sentando las bases de lo que sería el ADN del GT-R.

En 1973 apareció la segunda generación, el C110, conocido popularmente como Kenmeri GT-R gracias a una campaña publicitaria protagonizada por una pareja llamada Ken y Mary. Sin embargo, la crisis petrolera y las nuevas regulaciones sobre emisiones provocaron que su producción fuera muy limitada, fabricando únicamente 197 unidades antes de que Nissan decidiera poner en pausa el nombre GT-R, una ausencia que se prolongaría durante 16 años.

Fue hasta 1989 cuando el GT-R regresó con el modelo que cambiaría para siempre la historia de la marca: el Skyline GT-R R32. Equipado con el  motor RB26DETT, tracción integral ATTESA E-TS y dirección en las cuatro ruedas Super HICAS, el R32 fue desarrollado para dominar las competencias de Grupo A, y lo consiguió. Su superioridad fue tan indiscutible, especialmente en el Campeonato Australiano de Turismos, que la prensa australiana comenzó a llamarlo Godzilla, comparándolo con el famoso monstruo japonés por la forma en que "destruía" a sus rivales en la pista.

Aunque el sobrenombre nació específicamente para el R32, con el paso de los años dejó de pertenecer únicamente a esa generación. La reputación que construyó fue tan grande que el nombre Godzilla terminó acompañando a todos los GT-R que le sucedieron. Hoy es prácticamente imposible hablar de un GT-R, ya sea un R33, un R34 o un R35, sin que ese apodo aparezca de inmediato.

La evolución continuó en 1995 con el R33, una generación enfocada en perfeccionar la fórmula. Era más rígido, más estable y tecnológicamente más avanzado que su antecesor. Además, fue el primer automóvil de producción en registrar una vuelta al Nürburgring Nordschleife en menos de ocho minutos, una hazaña que confirmó que el GT-R podía competir de tú a tú con los deportivos europeos.

En 1999 llegó el R34, probablemente el GT-R más famoso de todos gracias a su presencia en videojuegos como Gran Turismo y Need for Speed, así como en la saga Fast & Furious. Conservó el motor RB26DETT, pero incorporó numerosas mejoras mecánicas y electrónicas, además del ya icónico monitor multifunción desarrollado junto con Polyphony Digital. Con el tiempo, el R34 trascendió el automovilismo para convertirse en un verdadero ícono de la cultura popular.

La evolución más importante ocurrió en 2007 con la llegada del R35. Por primera vez, el GT-R dejó de formar parte de la línea Skyline para convertirse en un modelo independiente. Su motor V6 biturbo de 3.8 litros, ensamblado a mano por los maestros Takumi, junto con su transmisión de doble embrague y su sofisticado sistema de tracción integral, le permitieron competir contra marcas como Porsche, Ferrari o Lamborghini por un precio menor. A pesar de los años, el R35 recibió constantes actualizaciones que le permitieron mantenerse vigente durante casi dos décadas.

Más allá de sus récords en pista, el GT-R representa una filosofía de evolución constante. Cada generación daba un paso más allá de su antecesor. Y aunque el nombre Godzilla nació para describir únicamente al R32, la historia terminó haciendo que ese sobrenombre se convirtiera en el emblema de toda una dinastía. 

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