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Paul Bracq: el francés que redefinió el diseño alemán

Fernanda Parraguirre Balderas

Fernanda Parraguirre Balderas

24/09/2026
- 4 minutes
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Fernanda Parraguirre Balderas

Por - Fernanda Parraguirre Balderas

24/09/2026
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Paul Bracq: el francés que redefinió el diseño alemán

Paul Bracq fue un personaje del automovilismo que no solo era un diseñador, sino un escultor de obras de arte. Él mismo decía: “Yo soy un artesano” y, como tal, sus coches ayudaron a forjar la identidad de marcas como BMW, Mercedes-Benz y Peugeot.

Nació en Burdeos, Francia, en 1933 y desde muy pequeño, como suele suceder, mostraba interés por los automóviles. Tenía fascinación por reproducir o crear sus propios diseños tallados en bloques de madera, práctica que años más tarde lo llevaría a formarse en las artes.

Asistió a la École Boulle de París, una prestigiosa escuela de artes y artes aplicadas. Fue un alumno destacado: en 1953 ganó el primer premio de escultura en madera de la institución y, durante su formación, aprendió a controlar las formas tridimensionales, algo que le ayudaría cuando entró de lleno en el diseño automotriz.

Su primera incursión en el mundo automotriz fue en la Asociación de Carroceros de París, realizando dibujos a escala natural. Pero pronto, ese mismo año, llamó la atención de Philippe Charbonneaux, gracias a un diseño que publicó en L'Automobile. Empezó a trabajar con él como ayudante, participando en proyectos como una limusina presidencial Citroën y maquetas de un Pegaso, cuando aún no cumplía 22 años.

A mitad de la década del 50 Bracq es enviado a Alemania Occidental para cumplir su servicio militar en la Fuerza Aérea francesa. Durante su estadía, se encargó de los Mercedes-Benz utilizados por el Estado Mayor. En una de sus visitas a la fábrica de Mercedes consiguió mostrar algunos de sus bocetos, que terminaron llegando hasta Karl Wilfert, responsable de ingeniería de carrocería.

Su talento le abrió las puertas de Mercedes. El 1 de marzo de 1957, Bracq comenzó a trabajar en Daimler-Benz, en Sindelfingen, dentro del área de diseño avanzado. Cobraba 500 marcos al mes y tenía jornadas muy extenuantes, trabajo del que se sintió muy orgulloso, ya que, según él, fue “el primer francés contratado en Mercedes después de la guerra”.

En sus inicios participó en proyectos experimentales como el K-55, un automóvil compacto capaz de transportar cómodamente a cuatro personas. Incluso se estudiaron soluciones como puertas corredizas y componentes que pudieran adaptarse para diferentes configuraciones.

La oportunidad de trabajar en proyectos grandes llegó con los W111 Coupé y Cabriolet, modelos que formaron parte de la transición de Mercedes al abandonar progresivamente las enormes aletas traseras de los "Fintail" y adoptar una apariencia mucho más limpia.

En 1963 llega su obra más famosa, el 230 SL (W113), con el famoso techo Pagoda. Bracq no inventó desde cero el techo: la forma cóncava procedía de una patente de seguridad del ingeniero austriaco Béla Barényi de 1956.

Para Bracq, desde el punto de vista aerodinámico, el techo no era perfecto, pero visualmente logró convertirse en uno de los detalles más reconocibles de Mercedes-Benz. El automóvil se presentó en el Salón de Ginebra de 1963.

Dos años después del Pagoda aparece el W108, uno de los diseños que Bracq consideraba especialmente bien logrados. Con el W108, la filosofía de Bracq se hizo más clara: la visibilidad también forma parte del diseño y de la seguridad.

En este modelo redujo la línea de cintura y aumentó la superficie acristalada para que el conductor tuviera una mejor visión del entorno. Para él, el cristal no era simplemente un elemento estético.

Ese mismo año también participó en el concepto SLX, un deportivo con motor central, en el que exploró lo que podría ser el automóvil deportivo del futuro.

Ya casi para finalizar la década, la marca presentó en 1968 el Mercedes W114/W115, conocido como Strich-Acht. El modelo, que Bracq empezó a diseñar en 1962, rápidamente se convirtió en el Mercedes más vendido hasta ese momento.

Un año antes de la presentación del vehículo, Bracq abandona Mercedes con el deseo de avanzar en nuevas direcciones. Según declaraciones posteriores, consideraba que quería llevar el diseño más rápido de lo que Mercedes estaba dispuesto a hacerlo.

Y aquí comienza una etapa bastante menos conocida: de estar en la industria automotriz pasó al transporte ferroviario de alta velocidad. Bracq regresó a Francia tras su salida de Mercedes-Benz y trabajó durante aproximadamente cinco años para Brissonneau & Lotz, empresa que posteriormente pasaría a formar parte de Alstom.

Pero nunca abandonó completamente los coches. Durante esta etapa continuó desarrollando prototipos y propuestas automotrices, entre ellas trabajos relacionados con el BMW 1600ti y el Simca 1100.

En 1970, tras su trabajo en el diseño del BMW 1600ti, regresa a Alemania para convertirse en director adjunto de Diseño de BMW, y comienza la segunda gran transformación de su carrera, justo cuando BMW atravesaba una etapa de reinvención.

Bracq recibió una libertad creativa considerable. Su trabajo contribuyó a modernizar el lenguaje visual que BMW había heredado de la Neue Klasse y de Giovanni Michelotti.

El BMW Turbo Concept fue uno de sus diseños más arriesgados. El Turbo era futurista, pero seguía los principios de proporciones equilibradas, funcionalidad, buena visibilidad y una forma que no necesitaba adornos excesivos para llamar la atención.

El concepto fue elegido Concept Car of the Year y posteriormente su diseño influiría en el trabajo de Giorgetto Giugiaro para el BMW M1.

Tras un destacado trabajo en BMW, en 1974 vuelve definitivamente a Francia y comienza una nueva etapa en Peugeot. Allí trabaja principalmente en diseño interior y participa en modelos como el Peugeot 305, Peugeot 505, Peugeot 205, Peugeot 405, Peugeot 106, Peugeot 406 y Peugeot 206.

Después de una larga y fructífera carrera en Peugeot, en 1996 se jubiló, pero no se alejó del diseño automotriz y continuó con otras de sus grandes pasiones: la pintura y la escultura.

Terminó dirigiendo un taller de restauración de clásicos en Burdeos, especialmente dedicado a los Mercedes que tanto habían marcado su carrera. También continuó pintando y esculpiendo automóviles.

Actualmente tiene 92 años y la FIVA (Federación Internacional de Vehículos Antiguos) lo reconoció en 2024 por su gran trayectoria y sus aportes a la industria.

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