

Cuando se habla de Porsche, es inevitable pensar en el 911. Sin embargo, hace medio siglo la compañía alemana tomó una de las decisiones más arriesgadas de su historia al presentar el 924, un modelo que rompió con la tradición de los motores traseros y abrió una nueva etapa para la empresa.
Con motivo del 50 aniversario del Porsche 924, la marca recordó el papel que desempeñó este deportivo, no solo como un nuevo modelo dentro de su catálogo, sino como el vehículo que ayudó a mantener viva la empresa durante un periodo de importantes cambios en la industria automotriz.


Curiosamente, el Porsche 924 no fue concebido originalmente como un Porsche. El proyecto, conocido internamente como EA 425, fue desarrollado por la marca de Stuttgart para Volkswagen, que buscaba un nuevo deportivo de acceso.
Sin embargo, tras la crisis energética de la década de 1970 y diversos cambios dentro del Grupo Volkswagen, el proyecto fue cancelado. Porsche decidió asumir los costos de desarrollo y convertir aquel automóvil en un modelo propio, dando origen al 924, presentado oficialmente en 1976.
Más allá de su diseño de líneas rectas, faros retráctiles y enorme portón trasero, el 924 introdujo una arquitectura completamente distinta para la marca.
En lugar del tradicional motor trasero, Porsche apostó por un esquema Transaxle, que colocaba el motor en la parte delantera y la transmisión sobre el eje trasero, unidos mediante un eje rígido.


Esta configuración permitía una distribución de peso mucho más equilibrada entre ambos ejes, mejorando la estabilidad, el comportamiento dinámico y el control del vehículo, características que posteriormente definirían a otros modelos de la marca como los 928, 944 y 968.
Aunque en un principio el 924 fue visto con escepticismo por los puristas, el mercado respondió de forma positiva.
Entre 1976 y 1988 se produjeron más de 150 mil unidades, una cifra comparable a la del Porsche 911 durante el mismo periodo, convirtiéndose en uno de los principales modelos comerciales de la marca y permitiendo que Porsche ampliará su oferta hacia nuevos clientes.


El éxito del 924 dio origen a toda una familia de deportivos Transaxle, integrada posteriormente por los 928, 944 y 968, modelos que marcaron una etapa distinta dentro de la historia de la compañía.
Si bien la estrategia de desarrollar plataformas independientes para cada modelo terminó elevando los costos de producción y la era Transaxle concluyó en 1995, Porsche reconoce que las lecciones aprendidas fueron fundamentales para la filosofía de desarrollo que utiliza actualmente, basada en plataformas modulares compartidas.
Cinco décadas después, el Porsche 924 continúa siendo recordado como un automóvil que desafió la tradición, atrajo a nuevos clientes y demostró que un Porsche podía mantener intacto su ADN deportivo incluso con un motor delantero.